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ADRIAN LYDON


Este ‘robot serpiente’ puede arreglar tuberías en el fondo del océano

La industria del gas y el petróleo en aguas profundas tiene una infraestructura vasta y costosa que mantener. Se deben instalar, inspeccionar y reparar pozos, otros equipos y miles de kilómetros de tuberías. Ahora, se están desarrollando robots y drones submarinos de vanguardia que podrían hacer que el trabajo sea más seguro, más barato y menos contaminante.

Entre ellos se encuentra Eelume, un robot con forma de serpiente de seis metros de largo equipado con sensores y una cámara en cada extremo. Se puede mantener en una estación base a profundidades de hasta 500 metros (547 yardas) durante seis meses, sin tenerlo que sacarlo a la superficie.

Este robot autopropulsado puede viajar hasta 20 kilómetros (12,4 millas) antes de tener que regresar a su estación para recargarse. Se le pueden colocar diferentes piezas para diferentes tareas, como herramientas para operar válvulas submarinas y cepillos de limpieza para eliminar plantas marinas y sedimentos.

Los trabajos de mantenimiento en muchos pozos y sistemas de tuberías en aguas profundas ya realizan con vehículos no tripulados. Pero normalmente estos vehículos deben transportarse en barcos con tripulación hasta el lugar de trabajo y luego se dirigen a distancia desde lo barcos en la superficie. Eso puede costar hasta 100.000 dólares estadounidenses por día, según Pål Liljebäck, director de tecnología de Eelume Subsea Intervention, que desarrolló el robot.

Con sede en Trondheim, Noruega, la empresa surgió de las actividades de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología. Liljebäck dice que al «lograr que el robot esté en una estación base en el fondo marino, puede utilizarse en cualquier momento para realizar inspecciones y tareas de intervención, con lo que se reduce la necesidad de costosos barcos en la superficie».

Eelume puede trabajar de forma autónoma en tareas asignadas desde una sala de control en tierra y enviar videos y datos. Su diseño en forma de serpiente le permite trabajar en espacios reducidos y mover su cuerpo para permanecer en su lugar incluso con corrientes fuertes. Como permanece siempre en el fondo del mar, se puede utilizar independientemente de las condiciones de la superficie del océano.

Revolución submarina

Se espera que el mercado mundial de la robótica submarina tenga un valor de alrededor de 7 mil millones de dólares estadounidenses en 2025, según los analistas, y otras compañías están en el proceso de comercializar una novedosa tecnología de robots y drones de aguas profundas.

Saipem (SAPMY), una empresa italiana de servicios petroleros, ha creado el dron submarino Hydrone-R, que puede sumergirse a 3.000 metros para trabajos de construcción y mantenimiento. La startup estadounidense Houston Mechatronics ha desarrollado Aquanaut, un vehículo robot submarino que se puede operar de forma remota o funcionar de forma autónoma, mientras que el vehículo sueco Saab Seaeye Falcon ya se está utilizando para realizar inspecciones en las granjas de peces de Chile.

La petrolera noruega Equinor fue una de las primeras en invertir en Eelume. «Reducirá nuestros costes al poder utilizar un método más económico para realizar trabajos de mantenimiento y reparación. Nuestros empleados podrán operar desde una sala de control en tierra, en lugar de trabajar en condiciones peligrosas en alta mar», ha explicado a CNN Business Pål Atle Solheimsnes, ingeniero jefe de Equinor.

Las industrias del petróleo y el gas contribuyen en gran medida al cambio climático y la exploración en aguas profundas puede dañar el medio marino. Pero Atle dice que Eelume puede tener beneficios ambientales. «Los barcos en la superficie que queman diésel emiten mucho CO2, pero los robots, como Eelume, no emiten casi nada».

Eelume Subsea Intervention y Equinor llevarán a cabo las pruebas finales en el lecho marino a finales de este año en el yacimiento de petróleo y gas de Åsgard. Eelume dice que espera desplegar sus primeros robots serpientes el próximo año y tener hasta 50 en los océanos de todo el mundo para 2027.

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