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Piel artificial para que los robots puedan percibir su entorno

El mes pasado, los científicos presentaron una piel artificial que permite a los robots sentir y responder al contacto físico, una habilidad que necesitaran a medida que entren en contacto cada vez más cercano con las personas. En 2017, las fábricas en todo el mundo utilizaron aproximadamente 85 robots industriales por cada 10.000 empleados, según un informe de la Federación Internacional de Robótica. El mismo informe predice que la oferta mundial de robots industriales crecerá un 14% anual hasta 2021.

Pero si los robots terminan trabajando más estrechamente con humanos, una de las preocupaciones es cómo se relacionarán con seguridad. “Actualmente, los robots no tienen ningún sentido del tacto”, explicó a CNN Business el catedrático Gordon Cheng que, junto con su equipo de la Universidad Técnica de Múnich, desarrolló la piel de los robots.

La fuerza de los robots podría causar serios daños a un ser humano, por lo que los empresarios deben garantizar que los robots tienen conciencia de su entorno y pueden moverse entre personas. “El tacto permite que el robot se mueva de forma segura, ya que le permite notar si entra en contacto con algún obstáculo oculto y saber cuánta fuerza debe utilizar para realizar un trabajo, sin que suponga un peligro para otros objetos, las personas, o el propio robot”, dijo a CNN Business Chiara Bartolozzi, experta en robótica del Instituto Italiano de Tecnología y ajena a la investigación.

Con esta piel especial para robots no solo la colaboración entre humanos y robots sería más segura, sino que además haría posible que los robots tengan un futuro como cuidadores, trabajadores de la salud y compañeros.

Imitación de la piel humana

Para desarrollar piel sintética, los investigadores empezaron por estudiar a las personas. Cada persona tiene cerca de 5 millones de receptores sensoriales en la piel que registran lo que sucede en la superficie del cuerpo y envían señales al cerebro. Pero el cerebro no puede asimilar información de todos los receptores sensoriales a la vez. En lugar de eso, el sistema nervioso prioriza las nuevas sensaciones.

El equipo lo imitó cubriendo un robot autónomo de tamaño humano (conocido como H-1) con más de 13.000 sensores, de la cabeza a los pies, capaces de detectar la temperatura, la aceleración, la proximidad y la presión. “Estos son [factores] fundamentales del tacto en los humanos… son los factores que hacen que las relaciones entre humanos sean seguras”, dice Cheng.

El equipo trabaja actualmente para crear sensores más pequeños que podrían producirse en grandes cantidades. Algunos científicos son escépticos sobre su escalabilidad. El elevado precio de cada sensor y su fragilidad son barreras importantes para su producción en masa, explicó a CNN Business Etienne Burdet, profesora de robótica humana en el Imperial College de Londres.

Durante años, los científicos han trabajado para desarrollar tecnología que permita la sensación táctil, tanto para robots como para humanos. La semana pasada, un equipo de la Universidad Northwestern presentó piel inteligente que funciona sin cables y sin baterías y que podría añadir el sentido del tacto a las experiencias virtuales, como  las llamadas de Skype.

Cheng ya ha superado uno de los desafíos que ha frenado intentos anteriores de crear el sentido del tacto en los robots. La mayoría dependía de computadoras con gran potencia para procesar las señales de todos los sensores de piel artificial, mientras que el diseño de Cheng solo envía señales cuando se activan células individuales. De este modo, el sistema no se sobrecarga con datos y, en este sentido, actúa igual que el sistema nervioso humano. Por ejemplo, notamos los guantes cuando nos los ponemos, pero después de un rato nuestro cuerpo aprende a ignorarlos.

Futuros compañeros o cuidadores

Gracias a estos sensores los robots podrían percibir su entorno con más sensibilidad y tener capacidad para relacionarse con personas anticipando y evitando accidentes. “Este tipo de tecnología podría abrir oportunidades a que los robots trabajen mucho más estrechamente con las personas, como por ejemplo como cuidadores”, dijo a CNN Business Bob Doyle, vicepresidente de la Asociación de Industrias Robóticas.

“Podrían ayudar en la casa o ayudar a levantarse a quien lo necesitase”, agregó. Sin embargo, Doyle admite que estas tecnologías aún están muy lejos de su aplicación real en la vida cotidiana, y que garantizar la seguridad de las personas es lo más importante.

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