El Observatorio Vodafone de la Empresa


El “laboratorio viviente”: un vecindario de hogares inteligentes en Alabama

NELL LEWIS


El “laboratorio viviente”: un vecindario de hogares inteligentes en Alabama

Al irse a trabajar, comprueba una aplicación en su teléfono que le advierte si alguna puerta o ventana de la vivienda se han quedado abiertas. Durante el día, mira la aplicación dos o tres veces más para comprobar el termostato o para recibir alguna entrega de paquetes. En el supermercado, comprueba si tiene suficiente leche a través de la cámara incorporada en la nevera.

Kennedy vive en Reynolds Landing, un vecindario de 62 hogares inteligentes desarrollado por Alabama Power en las afueras de Birmingham, Alabama. Forma parte de un experimento realizado por la compañía eléctrica para imaginar cómo serán las viviendas en 2040.

Se estima que el mercado de hogares inteligentes de América del Norte crecerá de 12 mil millones a 36 mil millones de dólares estadounidenses en ingresos anuales entre 2017 y 2022 y, según la empresa de investigaciones de mercado Berg Insight, este experimento podría predecir el futuro del diseño de los hogares. El informe estima que 63 millones de hogares en América del Norte habrán adoptado sistemas domóticos en 2022.

“Lo que hemos hecho es crear unos hogares muy eficientes, conectarlos, y estamos tratando de entender cómo servir a esos clientes… y cómo los clientes usan esa energía e interactúan con esos dispositivos en sus hogares “, explica Todd Rath, director de Marketing de Alabama Power, a CNN Business.

Tecnología energéticamente eficiente

Las viviendas en Reynolds Landing son un 35% más eficientes que las viviendas estándar de nueva construcción en la zona, lo que en 2019 le valió a Alabama Power el premio “Starts of Energy Efficiency” de la Alianza para ahorrar energía. La electricidad que reciben las viviendas inteligentes se genera localmente, mediante una micro-red compuesta por paneles solares, baterías para el almacenamiento de energía y un generador de gas natural de apoyo.

El mayor ahorro de energía se consigue con los sistemas de control de temperatura, que son especialmente importantes en el clima extremo de Alabama. “Aquí, en el sureste de Estados Unidos, tenemos veranos calurosos, pero también olas de mucho frío en invierno”, dice Rath. “El mayor consumo de energía en una vivienda individual es el sistema de calefacción y de aire acondicionado.”

Los propietarios de las viviendas pueden controlar la temperatura en varias zonas del hogar para evitar perder energía al calentar o enfriar habitaciones que no utilizan. La micror-red ayuda a maximizar estos ahorros de energía: si el día es templado y los hogares no necesitan tanta energía, enciende la bomba de calor y el calentador de agua para almacenar el exceso de energía que se utilizará en otro momento.

¿Superados por los dispositivos inteligentes?

Las viviendas están equipadas con sistemas domóticos que incluyen termostatos, seguridad activada por voz y electrodomésticos de cocina interconectados. Significa que los propietarios de las viviendas pueden controlar casi todo de forma remota: desde temperatura ambiente hasta abrir la puerta y encender el horno. Dichos dispositivos inteligentes usan menos energía que las unidades de calefacción y aire acondicionado, y a los consumidores les gusta el control remoto y la interacción táctil, dice Nick Lange, consultor de la compañía de energía sostenible VEIC. “Las pequeñas cosas suman”, dice. “Los termostatos inteligentes son un buen ejemplo de una forma relativamente fácil de lograr un gran impacto”.

Pero, para algunos, la tecnología avanzada puede ser un obstáculo. “Hay momentos en los que siento que es demasiado avanzado”, dice Kennedy, especialmente con personas mayores como sus padres que podrían no haber tenido acceso a la tecnología cuando eran jóvenes. “Pero cuando ven su repercusión a nivel económico … cómo usamos menos energía y vivimos de manera más eficiente, diría que están abiertos e interesados en la idea”, explica.

Un laboratorio viviente

Las viviendas en el vecindario inteligente salieron al mercado de manera habitual, con un precio de alrededor de 400.000 dólares estadounidenses cada una, aproximadamente el precio medio de una vivienda en la zona, dice Rath. Los compradores acordaron compartir datos anónimos sobre el uso de energía con Alabama Power y reunirse mensualmente con investigadores para discutir su experiencia, lo que les gusta y lo que no les gusta. “Cada uno de los propietarios es parte de este proyecto de investigación, lo llamamos el laboratorio viviente”, dice Rath.

Pero los productos inteligentes podrían hacer que los propietarios de viviendas se sientan menos seguros. Según un informe de 2019 de Avast, una compañía de software de ciberseguridad, el 40% de los hogares inteligentes en todo el mundo tenían al menos un dispositivo vulnerable a ataques cibernéticos, y citaba las impresoras como el punto de entrada más común.

El estudio sugiere que el rápido crecimiento del Internet de las cosas —un sistema de dispositivos y objetos conectados a Internet, que se prevé que se triplique con creces en 2025 y llegue a más de 75 mil millones de dispositivos conectados— somete a presión a los fabricantes para ofrecer dispositivos inteligentes a precios asequibles por lo que se podrían relegar las cuestiones de seguridad.

“Un termostato inteligente de bajo costo está muy expuesto, y si está disponible en el mercado, se convierte en un jugoso objetivo en el que instalar un ransomware y ciberchantajear a los propietarios de viviendas inteligentes”, dice Lange.

“Pero creo que los beneficios superan los riesgos”, añade. En 2040, tanto las tecnologías para los hogares inteligentes como el software de seguridad disponible serán mucho más sofisticados. “[Alabama Power] nos ofrece un ejemplo realista de cómo serán probablemente los hogares en las comunidades futuras, pero puedo decir casi con certeza que esos hogares futuros serán una versión mejorada”, afirma.

Descargar artículo