El Observatorio Vodafone de la Empresa


NELL LEWIS, CARLA HOWE Y JENNY MARC


¿Son las ciudades pequeñas las más inteligentes?

Cuando escuchas acerca de transformaciones urbanas, tiendes a pensar en megaciudades de rascacielos como Shanghai, Dubai o Hong Kong. O si se trata de avances tecnológicos, te podrían venir a la mente San Francisco y Silicon Valley. Pero, las ciudades a la vanguardia de esta revolución urbana en boga son a menudo las insospechadas.

Tomemos Kalasatama, una ciudad construida de la nada a las afueras de Helsinki (Finlandia). Los promotores dicen que a su finalización en 2030, los residentes conseguirán recuperar de promedio una hora de su día al vivir allí. Los residentes de la ciudad nunca se quedarán atascados detrás de un camión de la basura en su viaje diario al trabajo. Los ingenieros han dotado a toda la ciudad con un sistema de vacío para residuos, en el que la gente simplemente lleva su basura a una compuerta y esta se succiona a un centro de eliminación de residuos subterráneo.

Otro diseño que ahorra tiempo en esta ciudad es su distribución misma. Los servicios públicos, tales como colegios, hospitales y transporte están cerca unos de otros y fácilmente accesibles. “Cinco minutos más caminando por el parque, cinco minutos más con los hijos antes de ir a trabajar, cinco minutos más temprano en casa cuando no tengo que gastarlos en logística”, cuenta a CNN Kerkko Vanhanen, el director del programa para Kalasatama inteligente. “Tu vida es más fácil por vivir en la ciudad más funcional del mundo”, añade.

La infraestructura 5G ya está desplegada, el reto son los dispositivos

Sin embargo, solamente 3.500 personas viven actualmente en Kalasatama. En 2030, los promotores esperan haber albergado a 25.000 personas y haber creado 10.000 trabajos. Esperando que el 68% de la humanidad viva en zonas urbanas en 2050, según un informe de la ONU de 2018, la expansión urbana y la innovación son vitales. Esto no es un fenómeno nuevo: dichas transformaciones han estado ocurriendo durante siglos, desde la planificación de la ciudad en Mesopotamia hasta los sistemas de canales del siglo XVII en Amsterdam instalados para su defensa y la gestión del agua. Pero ahora el desarrollo es menos acerca de la infraestructura y más sobre el sistema interconectado de dispositivos, conocido como la internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés).

Cisco define IoT como el momento en el tiempo en el que más “cosas u objetos” están conectados a Internet que las personas. Se estima que en 2020 habrá 50 mil millones de “cosas” hablando entre sí. Con el cambio a 5G y velocidades de banda ancha superrápidas, IoT tiene el potencial de hacer que las ciudades sean más apropiadas – permitiendo tecnología como sensores de tráfico o drones autónomos.

Las ciudades no tienen que ser construidas a medida para poder liberar su potencial. La ciudad antigua de Matera al lado de un acantilado en el sur de Italia está trabajando para convertirse en una de las primeras ciudades de Europa habilitada para 5G. Cree que 5G puede ayudarle a convertirse en un centro de turismo digital, empleando tecnología como la realidad virtual para destacar el patrimonio cultural y artístico de la ciudad que fue nombrada la Capital Europea de la Cultura en 2019.

La mejora de los servicios implica cierta cesión de datos personales

“Ha habido un auténtico enfoque en rejuvenecer esta zona. Y convertirla en un centro en primer lugar para el turismo pero también esforzarse para convertirla en un lugar de inversión en un sector”, dice Jonathan Reichental, un especialista en tendencias de tecnologías emergentes en entornos urbanos. Las comodidades de alta tecnología son a costa de compartir los datos personales. “Tus datos se utilizan para entregar todo tipo de servicios públicos y privados. Y la gente está preocupada sobre lo que esto implica en su privacidad”, comenta Reichental.

“Cuando las ciudades pequeñas evolucionan, los gobiernos tienen que ganarse la confianza de sus ciudadanos para utilizar sus datos privados de manera responsable”, dice Udo Kock, teniente de alcalde de Amsterdam, donde un programa de datos abiertos está ayudando a convertirla en uno de los entornos más innovadores de Europa. “No penséis en las ciudades inteligentes solo como una solución tecnológica, pensad en una colaboración. Implicad a las comunidades, implicad a los ciudadanos y es muy importante que los gobiernos trabajen conjuntamente con las empresas y los ciudadanos”, explica Kock.

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